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Cultura

Leyendas

LEYENDA DE LOS SANTOS DE DOLORES

La guerra y el comportamiento de los "milisianos" con las imágenes del pueblo han creado leyendas anónimas que, si por un lado enaltecen la virtud cristiana, por el otro tratan de desprestigiar el comportamiento de la parte contraria, en este caso los "milisianos". Veamos:

"Al sacar los santos de la iglesia, en concreto cuando transportaban la imagen de San Juan, un miliciano, señalando a la imagen, le dijo:-¿Y tú, qué apuntas?- E inmediatamente le rompió el brazo. Después el miliciano se fue a la guerra y volvió manco.

Otro miliciano al cargar en el camión la imagen de Ntro. Sr. Jesucristo observó que las piernas sobresalían. - Te sobran las piernas-, le dijo, y se las cortó. Se fue a la guerra y volvió con muletas y sin piernas.

Y aún hubo otro que quiso hacerse el valiente apostando a ver quién pegaba un tiro a la imagen de la Virgen muy querida por todo el pueblo. Él, claro está fue el valiente pero al regresar de la guerra volvió ciego; el miliciano entonces se lamentaba. - Me has castigado. Me quise hacer el valiente y he perdido lo que más quiero".

LEYENDA DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES DE COX

Dice la leyenda que antiguamente en la glorieta de Cox había un huerto de olivos. Un día un moro fue a coger olivas, pero no terminó de llenar su canasto cuando, en un momento que se dio la vuelta apareció volcado. El moro, como si nada, volvió a llenarlo pero nuevamente, en otro descuido, el canasto apareció vuelto y las aceitunas desparramadas. Observó entonces que había un niño por allí y pensando que él era el culpable le arrojó una piedra, dando no al niño sino a una mujer, que resultó ser la Virgen de las Virtudes, y el niño, claro está, era su Hijo.

EL NOMBRE DE BIGASTRO

Se cuenta que en tiempos de los moros Bigastro era sólo un montón de escombros con dos castillos en lo alto de la loma. Como los dos castillos era lo más significativo se le llamaban "Bi Castra" (dos castillos), y de aquí -dice la leyenda, o quizá la explicación etimológica- viene el nombre de 'Bigastro".

LEYENDA DE LA ARMENGOLA

Cuadro "Leyenda de la Armengola" Vicente Navarro 1901Refiere la tradición que el alcaide de Orihuela, Benzaddon, residía en la alcazaba, y no lejos de allí, en el Arrabal Roche, vivía Pedro Armengol con su esposa e hijas. La mujer era nodriza de los hijos del alcaide, por lo que tenía libre acceso a la Fortaleza.

Los mudéjares locales se concentraron con los del reino de Murcia para pasar a cuchillo a los residentes cristianos, y se fijó para ello el 16 de julio. Benzaddón quiso exceptuar a la nodriza y su familia del exterminio contra los cristianos. La mujer de Pedro Armengol quedó traspasada con la confidencia. Decidió salvar a su pueblo con una estratagema ingeniosa. Hizo vestir con las ropas de sus hijas a dos robustos jóvenes, Ruidoms y Juan de Arnúm, y con ellos y su marido se presentó en la alcazaba, los guardias fueron degollados en el mayor sigilo.

Era aquel día víspera de la festividad de las Santas Justa y Rufina, muy veneradas por la mozarabía local, mártires hispalenses, que se aparecieron en forma de resplandecientes luceros para posarse sobre la fortaleza, iluminando la refriega sostenida por los cuatro cristianos con los musulmanes del recinto.

Armengola, empuñando las armas y luchando como un hombre, hizo prodigios de valor. La torre de homenaje fue coronada con la cruz en su más elevada almena.

La muerte del alcaide, la caída del castillo en manos de los cristianos y la noticia de que se acercaba el ejército salvador del rey Don Jaime impidió a los mudéjares poner en práctica su proyectada masacre.

La tradición continua arraigada entre el vecindario de Orihuela, la festividad de la liberación de la ciudad de manos de los musulmanes se conmemora el 17 de julio.

En la víspera, se encienden luminarias entre las ruinosas paredes del castillo, al día siguiente, la Corporación municipal bajo mazas y con el pendón de la ciudad al frente acuden a una solemne y concurridísima función religiosa en la parroquia de Santas Justa y Rufina. Allí el concejo y los demás ciudadanos escuchan cada año del oficiante natal la portentosa hazaña de la valerosa mujer de Pedro Armengol.

LEYENDA DEL FAROLICO DE VENANCIO

En una tradición muy antigua que conjuga perfectamente los aspectos religiosos con aspectos de la vida cotidiana. En principio se celebraba como una promesa de los familiares de un pastor que, en una noche de tormenta estaba pastando su ganado en las laderas de la Sierra y se quedó atrapado, invocando a San Roque para que le salvara y, si lo hacía, todos los años le encenderían un farol y lo colocarían en el lugar en el que él se había quedado atrapado. Actualmente, ha dejado de ser una promesa, para convertirse en una costumbre y en el pistoletazo de salida de las Fiestas de San Roque. Se celebra el 5 de Agosto.

SAN ROQUE Y LA PESTE

Tras librarse Guardamar de una epidemia de peste en el año 1678, todos los días 16 de agosto, hasta aproximadamente el año 1920, se mantuvo la tradición de venerar a San Roque, considerado como el patrón contra la peste.

Cuentan que San Roque nació en el seno de una familia rica en la ciudad francesa de Montpellier en 1295. Siendo muy joven dejó todos los bienes y marchó en peregrinación hacia Italia. Allí había una epidemia de peste, y se dedicó a cuidar a los apestados, hasta que el mismo enfermó. Entonces se retiró a un bosque. Estaba a punto de morir de hambre cuando apareció un perro que, durante días, le llevó comida robada a su dueño, y San Roque se recuperó. En 1322 regresó a Montpellier, donde fue acusado de espionaje. Pasó cinco años en prisión hasta su muerte en 1327.

El culto a San Roque, que siempre aparece acompañado de un perro, a veces con un pedazo de pan en el hocico, fue muy popular en toda Europa desde el siglo XIV. En Barcelona se lo menciona por primera vez en 1476, con motivo de otra epidemia de peste.

LEYENDA DE LA VIRGEN Y EL NOMBRE DEL PUEBLO DE LA APARECIDA

Virgen de La AparecidaCuenta la leyenda que en la época en que los moros dominaban España y perseguían la religión católica, una familia poseedora de un lienzo con la imagen de Ntra. Señora, temerosa de que se lo quitasen, lo escondió bajo tierra en un bancal donde no había peligro.

Mucho tiempo después, en 1714 un labrador del barrio San Onofre llamado Jaime Trigueros que se encontraba arando sus tierras vio como sus bueyes se negaban a continuar, observando más detenidamente comprobó que entre los hierros del arado se hallaba un lienzo pintado al óleo. Este labrador lo recogió sin saber que era, lo lavo en un hoyico de agua que por allí había, y lo dejo a secar en su humilde barraca (hoy convertida en una frecuentada capilla), y ya cuando estaba haciéndose de noche sé dio cuenta que un resplandor estaba iluminando el lienzo y acercándose a el, vio que mostraba la imagen de la Virgen María con el Niño en brazos y amamantándolo.

Jaime comunicó el hallazgo a su mujer y a los vecinos, que acudieron desde entonces a verla y a rezarla con asiduidad. El matrimonio lo comunico al obispado de Orihuela (entonces Obispo: D. Juan Elías Gómez de Terán), quien decidió fabricar una ermita en el pueblo del Raiguero, pueblo natural de Jaime. La gente del pueblo opinaba que había de hacerse en el centro, y así entre las discusiones se acordó que se montaría el Lienzo de la Virgen en una burra y que la ermita sé levantaría allí donde fuese el animal. Y la burra se encaminó hacia aquel antiguo barrio conocido como barrio de San Onofre, que desde ese momento mudó su nombre por La Aparecida.

LEYENDA DE LA CASA "PAJISA"

Cuentan los vecinos de Rojales que en la casa pajisa se oyen llantos de niños, gemidos de mujeres y aullidos de lobos. Y todavía en los días de viento, cuando se escucha el ruído de los cañares, a los de Rojales se les ponen los pelos de punta pensando que puedan repetirse unos hechos como los ocurridos antaño en la casa pajisa. Pero, ¿cuál fue ese extraño acontecimiento que aún mete el miedo en las carnes?.

Se cuenta en Rojales, que a finales del siglo XIX, en una casa de la huerta vivía una familia trabajadora compuesta por el padre, la madre, sus siete hijos y un sobrino huérfano, mayor de edad, pero mudo.

Una mañana aparecieron todos muertos, menos el mudo, que se había escondido antes de iniciarse la reyerta y así salvó la vida. Cuando las gentes del pueblo le preguntaron cómo había ocurrido sólo pudo responder dibujando en el pueblo un árbol. De ello dedujeron que los asesinos eran los miembros de una familia vecina, que habitaban en un caserío cercano y solitario, conocidos por el apellido Roble.

Nunca se supieron los motivos de tan cruel matanza; pero desde entoces empezaron a oirse lamentos y quejidos en la casa pajisa.

LEYENDA HISTÓRICA DEL "CANTO FORAT"

"Orihuela se encuentra sitiada por D. Pedro el Cruel con motivo de la guerra de los dos Pedros, éste y el ceremonioso. El Cruel envía un emisario con bandera blanca a Orihuela con objeto de conseguir su rendición. El Señor de Orihuela le venda los ojos y lo introduce en el canto forat, el cual tenía sus huecos tapados con unas cortinas tupidas. Al quitarle la venda, el embajador castellano creyó que se encontraba en una mazmorra y manifestó que su Rey haría justicia ante tal afrenta. Pero, al descorrer las cortinas y serle mostrada toda la vega, no dudó en exclamar: "Diré a mi Rey que vuestro canto forat tiene un balcón más hermoso que todos los de su reino".

A ello, el Señor oriolano respondió: "Decid también a vuestro Rey que mientras quede en esta ciudad una espada sin romper no podrá poner los pies en este balcón".

Lo cierto es que si puso los pies D. Pedro el Cruel en Orihuela, y lo hizo de forma sanguinaria, hasta el punto que, cuando entró en la ciudad conquistada, desgüella, descuartiza a los pocos soldados que quedaban y arroja los restos al río y entrega las mujeres a la soldadesca. De seis mil habitantes, quedaron seiscientos. La resistencia que los oriolanos oponen al Rey castellano es reconocida por el aragonés Pedro IV el Ceremonioso, de tal forma que, años después, en 1380, le conceden uno de los mayores privilegios que esta ciudad tiene: el de fidelidad.

 




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