Escola Taller "Museu Etnològic"  Módulo Ecoturismo


EL SIT

 

Localizado en el cuadrante noroccidental de la provincia de Alicante, se extiende por los municipios de Petrer, Agost, Monforte del Cid y Novelda, perteneciendo al primero de ellos la mayor parte de su territorio. La partida cuenta con una superficie de 421 ha. Situada al sudeste de Petrer, se puede acceder a ella si vienen de Alicante por la N-330 por la salida del Polígono Salinetas y después cogemos el camino del Cid y si venimos- de Madrid por la salida de Petrer km. 35 continuamos como si volviesen a coger la N-330 para ir dirección Madrid y veremos la indicación del camino del Cid que parte de Petrer hasta la Casa del Guarda Forestal donde se toma la senda forestal marcada por una señalización blanca-amarilla (PR.V-36) hasta alcanzar la cima (Alto de la silla del Cid 1.127m de altitud). Y por el camino asfaltado que sale de la senda de les Covalletes que conduce a la cima.



Nos encontramos con una panorámica de relieve muy contrastado, por un lado la cumbre del Cid que alcanza los 1.127 metros de altitud y por otro lado una comarca cuya altura sobre el nivel del mar no sobrepasa los 400 metros de altitud. Podremos disfrutar de un paisaje de gran masa forestal y abundante vegetación. (La repoblación realizada en esta sierra parece haber sido pensada para reforestar un terreno de cultivo no para una montaña, al encontrarse la gran mayoría de arboles alineados) . Su suelo está compuesto por caliza, margas, yesos y arcillas.

El uso tradicional de la zona ha sido el agrario, con predominación de los cultivos de secano.

Además de la senda que va del Cid al Palomaret por la ruta de "Les Covalletes" y del Contador, existen varias sendas más con nombres característicos, una de ellas es la de las carboneras, ya en desuso. Esta senda se abrió por una empresa carbonera para obtener la materia prima, siendo un factor de deforestación de esta montaña. Y la senda del contador que debe su nombre a que en un punto de la senda donde esta se estrecha, los pastores lo aprovechaban para contar ovejas.

La senda que asciende por la cara norte, al tratarse de una zona de umbría, posee mucha más vegetación, por lo que está recomendada para los meses de verano y primavera, por la buena temperatura y por la floración. Esta senda está en buen estado y no tiene mucho grado de dificultad.
Por su cara sur se puede gozar de más sol por lo que se recomienda ascenderla en invierno. Su grado de dificultad es mínimo, exceptuando su tramo final.

El Cid es un lugar atractivo para la realización de rutas, por lo que el estudio de ésta lo haremos centrándonos en su vegetación bien conservada y en su valor paisajístico, destacando el pino carrasco (Pinus halepensis), la carrasca (Quercus rotundifolia), la coscoja (Quercus coccifera), el romero (Rosmarinus officinalis), el lentisco (Pistacia Lentiscus), y abundantes tomillares (Thymus vulgaris). Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, seria recomendable seguir unos consejos como son: no acampar ni encender fuego bajo ningún concepto; no salirse de la senda; minimizar los ruidos, etc. (validos también en cualquier otra ruta que realicemos).

Siguiendo el ( PR.V-36) observamos la presencia de un pinar formado por pinos carrascos, la formación arbórea dominante de la Sierra del Cid. Por debajo de este estrato arbóreo se desarrolla un herbazal perenne dominado por la gramínea denominada lastón (Brachypodium retusum), se desarrolla sobre suelos calizos de las áreas umbrosas. En este tipo de ambiente se encuentran plantas no muy frecuentes como son las bulbosas (Geófitos), destacando las raras orquídeas o abelletes (Ophrys fusca, Orchis mascula, Ophrys tenthredinifera, etc.) así como las fritilarias (Fritilaria hispanica). Estos tipos de plantas no son muy fáciles de localizar en la sierra, debido fundamentalmente a su corto periodo de floración.


Abellera
(Ophrys tenthredinifera)
Las hojas de la base suelen ser ovaladas o lanceoladas. Se encuentra en pedregales o herbazales

Andando por la senda podemos encontrarnos con una serie de plantas arbustivas endémicas caracterizadas por presentarse en un área de distribución concreta, fuera de ella no existen en estado silvestre como puede ser la aliaga (Ulex parviflorus), el rabo de gato (Sideritis tragoriganum Lag.), el tomillo (Thymus vulgaris), diversas series de teucrios (Teucrium homotrichum, T. Capitatum, etc.), la coronilla de rey (Coronilla lotoides Koch), el brezo (Erica multiflora ), la coronilla de fraile (Globularia alypum ), el romero (Rosmarinus officinalis ), y de manera menos abundante se puede localizar el cantueso (Lavandula stoechas ssp. Pedunculata).


Tomillo blanco
(Teucrium polium ssp. Capitatum)

Arbusto con pelos blancos, verdosos o dorados ramificados. Hojas algodonosas y flores sentadas de color blanco o rojo. Se encuentra en sitios secos.

Continuando por la senda a unos 750 m de altitud aparecen los primeros ejemplares de carrasca (Quercus rotundifolia) que debido a su sobreexplotación o posibles incendios en tiempos pasados su numero es muy reducido.

En esta comunidad aparecen plantas propias de ambientes sombreados, tales como la madreselva (Lonicera implexa Aiton), la cornicabra (Pistacia terebinthus), la zarzaparrilla (Smilax aspera), el durillo (Virbunum tinus), los madroños (Arbutus unedo), etc. Puesto que necesitan una mayor cantidad de precipitaciones para su desarrollo tienden a situarse en las zonas de umbría.



Cornicabra
(Pistacia terebinthus L.)

Corola amarilla y flores en grupos de 3 a 5. Se encuentra en colinas secas arenosas y pastizales.


En este mismo punto nos encontramos con unas paredes verticales donde se pueden observar formaciones laxas dominadas fundamentalmente por el teucrio de roca (Teucrium buxifolium), al que suelen acompañar la poligala (Polygala rupestris Pourret), té de roca (Jasonia glutinosa) y la espuelilla (Chaenorrhium origanifolium). A este tipo de plantas endémicas se les denomina rupícolas, es decir, que crecen sobre las rocas. También se pueden encontrar en estas paredes plantas de mayor tamaño en las que destaca la sabina (Juniperus phoenicea), que suele estar acompañada de otras plantas no estrictamente rupícolas tales como el espino negro (Rhamnus lycioides), el aladierno (Rhamnus alaternus) y el enebro (Juniperus oxycedrus), entre otros.


Teucrio de roca 
(Teucrium buxifolium)

Arbusto ramificado, sus tallos tienen unos pelillos blancos, hojas ovaladas, flores de color rosa en la cabezuela final. Se encuentra en roquedos calizos soleados.

 

A destacar en zonas de pequeñas balmas o refugios naturales otra planta que soporta inclinaciones superiores a los 90º , se trata de los zapatitos de la Virgen (Sarcocapnos enneaphylla), que en determinadas ocasiones convive con el helecho culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris). 


Zapatito de la virgen 
(Sarcocapnos enneaphylla)

Con base leñosa, sus flores suelen ser blancas o amarillentas. Se encuentran generalmente en peñascos.


De camino a la cima aparece una gran cantidad de pedregales donde vemos especies tales como el dragoncillo (Antirrhinum barrelieri Boreau), escrofularias (Scrophularia sciophila Willk.), el carraspique (Iberis carnosa Willk.), y jopillo de zorra (Reseda valentina).

En las laderas con mayor insolación descubrimos formaciones graminoides perennes dominadas por el esparto (Stipa tenacissima) que tiende a situarse en zonas calizas o margosas.

Por ultimo podemos encontrar formaciones arbustivas esclerófilas dominadas por la coscoja (Quercus coccifera) fácilmente observable en diversos puntos de la Silla del Cid y por las lomas de los Chaparrales.
Esta masa forestal favoreció, a mediados del s. XIX, la explotación forestal como fuente energética para la obtención de carbón vegetal, o para abastecer los hornos y alfarerías de nuestra localidad.

Y por fin se alcanza el Alto de la Silla del Cid ( 1.127 m), desde donde se puede observar aparte de las zonas culminales de la Sierra del Cid el segundo pico más alto de la sierra, denominado Cid (1.103 m), que se localiza en los Chaparrales. Desde dicho lugar es posible ver diferentes sierras vecinas como la del Maigmó, la del Caballo o la del Ventós, etc. 

 



Con respecto a la fauna que podemos encontrar en el ascenso es muy variada y difícilmente visible por sus hábitos nocturnos y su carácter huidizo. Entre los reptiles, las especies más comunes son el lagarto ocelado; las lagartijas colilarga e ibérica; y las culebras bastarda y de escalera.


Lagarto ocelado
(Lacerta lepida)

Los adultos tienen manchas 
azules muy patentes en los 
costados. Raramente sobrepasan 
los 16 cm.

Con algo de suerte podremos avistar aves rapaces como el águila real (Aquila chrysaetos) que desde hace, al menos, setenta años han criado en los farallones del Cid, sin embargo, desde hace unos cuatro o cinco años esta tradición se ha roto; el águila perdicera (Hieraetus fasciatus) que nidificó en esta sierra y desde, al menos, quince años no lo ha vuelto a hacer; el halcón peregrino (Falco peregrinus) cuyo tamaño es menor al de los nombrados anteriormente.

Águila real
(Aquila chrysaetos)

Cría principalmente en bosques, montañas y llanuras abiertas. Nidifica en acantilados o árboles grandes y se alimenta mayoritariamente de mamíferos y aves.

 

Como especies rupícolas veremos el vencejo real (Apus melba), bastante escaso, se distribuye puntualmente, siempre en cortados rocosos y formando colonias; el vencejo común (Apus apus); el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) que apiña sus nidos solo bajo saledizos de cantiles; y el avión común (Delichon urbica), aunque forma colonias que se establecen en medios urbanos, algunas parejas también usan los extraplomos de sierras para colocar sus nidos. 

 

Avión común
(Delichon Urbica)

Su plumaje es negro, blanco y azulado. Se reproduce de marzo a septiembre. Construye nidos de barro resguardados de la lluvia y el viento.

Dejando a un lado las aves rupícolas observamos al petirrojo (Erithacus rubecula) que durante el invierno es muy abundante en el término aunque como reproductor es mucho más escaso. 

 

Petirrojo
(Erithacus rubecula)

Ave rechoncha y cuellicorta con el
pileo y la frente de un vivo color 
anaranjado. Se reproduce en prima-
vera en zonas con cierta humedad.

En cuanto a los mamíferos terminamos diciendo que todavía se encuentran especies tales como la comadreja (Mustela nivalis); la garduña (Martes foina); la gineta (Genetta genetta); y algún que otro gato montés (Felis silvestris).

 

Garduña
(Martes foina)

Cuerpo alargado, patas cortas y cola larga y poblada. Se caracteriza por tener un babero blanco. Se reproduce en primavera y se alimenta principalmente de huevos de aves.

 

Indice de Partidas Rurales