Embajadas
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EMBAJADA CRISTIANA

A finales de 1.265 la comarca del "Bajo Segura", se encontraba dominada por los mudéjares, los que implantaron a lo largo de los años, su cultura, costumbres y forma de vida en toda la zona.

Callosa no se quedó fuera de esta invasión y corrió la misma suerte que sus pueblos vecinos.

Por esos años Callosa, pueblo dedicado a la agricultura y al comercio gozaba de una gran prosperidad.

Sus gentes oprimidas por los invasores intentaban vivir lo mejor posible el día a día, con sus trabajos, sus sacrificios y sus fiestas. (Comienza la danza de las bailarinas Benimerines.)

(Al terminar, música fuerte entrando el ejercito de Jaime I...)

Como si de unos fantasmas se trataran, aparecen de la nada una avanzadilla de tropas cristianas, que vienen a perturbar la relativa calma reinante en esos momentos. El encuentro se hace inevitable.

(COMIENZA LA LUCHA ENTRE AMBOS BANDOS).

MENSAJERO: Nos envía nuestro Rey Jaime I , "El conquistador" le llaman pues va liberando pueblo tras pueblo del yugo del invasor. Esto es una muestra del poderío del ejercito de nuestro Rey. Aquí tenéis las condiciones de rendición de la plaza, redactadas por nuestro Rey. No lo dudéis o sufriréis las consecuencias. (Entregan el pergamino con las condiciones).

REY MORO: No veo ningún ejercito numeroso que me amedrente y me obligue a entregaros mi fortín, marchaos, si no sufriréis la rabia de mis guerreros, (respondió el rey Mudéjar), habéis conseguido una pequeña victoria, pero todavía no habéis ganado la guerra. (Quemando con rabia las condiciones de rendición).

(Los soldados se marchan, aparece Jaime I con su ejército comienza el dialogo de la embajada)

EMBAJADA CRISTIANA

MORO: ¡Decid! ¿A qué habéis venido y que queréis?

CRISTIANO: Hoy día 11 de noviembre del año del Señor de 1.265, vos Jaime por la Gracia de Dios Rey de Aragón, Mallorca y Valencia, Conde de Barcelona y Señor de Montpellier, os anuncio a vos, Alcaide de la Plaza Fuerte de Callosa, la conveniencia de deponer las armas sin oponer resistencia y liberar a la guarnición cristiana y sus colonos, súbditos de mi yerno Alfonso X, Rey de castilla, en cuyo nombre y por su encargo vengo pacificando todas estas sus tierras, en donde los infieles se rebelaron contra su autoridad.

MORO: Muchas palabras dices cristiano, pero escuchada tu proclama, después de leídas las condiciones que tu mensajero me entrego, no son aceptables las mismas y no veo como queda mi pueblo si me entrego. ¿Tenéis algo que decir?.

CRISTIANO: Estas siguen siendo mis condiciones, aún estáis a tiempo de aceptar, escuchad:

1. - El Rey os promete a vos y a todos los mudéjares de callosa, perdonarles las vidas y a quién quiera abandonar la ciudad dejarles marchar solo con enseres y ropas.

2. - Se traerán nuevos pobladores cristianos, todos libres y caballeros traídos de Cataluña, Valencia y Aragón, pasando a ser de su propiedad casas, tierras y alquerías según repartimiento que sería hecho en su día.

3. - Los cristianos podrán arrendar tierras y moradas a los mudéjares que decidan quedarse, pero nunca vendérselas.

4. - Los mudéjares que se queden podrán hacer sus asuntos sin ser molestados y se les adjudicaran las tierras disponibles menos fértiles, además deberán pagar el diezmo de los trigos y las algarrobas, los derechos de las colmenas y de la seda, así como la octava parte de todos los frutos por ellos cosechados.

5. - Se plantará hoy mismo la bandera con la Cruz en la torre que hasta ahora era mezquita y desde hoy templo cristiano para que se vea desde nuestro campamento, entre la rambla y la sierra.

6. - Abriréis las puertas de la fortaleza y entregaréis las llaves al emisario del Rey Don Jaime que, sofocada la rebelión, os dejará en manos de la jurisdicción de realengo castellana de mi yerno Alfonso X.

MORO: Esto no son condiciones sino humillaciones. Cuando es esta tierra nos reunimos, hace ya siglos de eso, fácilmente la dominamos, sometimos y tratamos según nuestra razón. Y nunca nadie se ha quejado, hemos vivido tranquilamente dentro de un orden bien fijado... No pensamos desistir tan fácilmente.

CRISTIANO: Desistid del empeño de la revuelta. Habéis ya fracasado. Elche se entregó pacíficamente, los de Monforte, que se opusieron, sufrieron mis iras; por eso me abrieron sus puertas las plazas de Catral, Ricote y Petrer. Orihuela ya cayó, al igual que Albatera y Crevillente, hasta la propia Murcia esta cercada y cercano el fin del insurrecto Ibn Hud, el instigador de esta revuelta ¿Dónde esta ahora para ayudaros?

MORO: Yo no comprendo que ha pasado, pero tengo la sensación de que alguien loco se ha vuelto y si es solo un disparate tiene fácil solución; pero si es insurrección os digo que este embolico acabará en velatorio y que el muerto no seré yo.

CRISTIANO: Aún os veo muy altanero. ¿Ya habéis olvidado como el Infante D. Pedro asoló estas tierras en su expedición de castigo de meses atrás? Eso sólo fue una muestra de lo que os puede pasar si las armas tardáis en deponer. Si tanto amáis a Callosa ¿Queréis ver quemadas sus huertas, talado el palmeral y esclavizados a sus moradores?

Ya no tenéis apoyo de reino sarraceno alguno, todo el reino de Valencia es cristiano y otro tanto pasará con esta fértil vega. Solo de vosotros depende que permanezcáis vivos en ella. De Orihuela vengo donde su alcaide entregó hace ya tres días su fortaleza con capitulación pacífica como esta que se os ofrece.

Callosa por delante y en nombre de Dios os ofrecemos clemencia si humilláis la Media Luna, oscura y extranjera, a la gloriosa enseña de la Cruz que es nuestra bandera verdadera.

MORO: Numerosas son tus tropas, cristiano y poderosas tus razones, por ello, con gran dolor de mi corazón, a fin de evitar más derramamiento de sangre inocente os entregaré esta plaza. Me arrancas el corazón, cristiano, esta bella roca de Qalyusa que ahora te entrego, es la joya de la comarca, en su huerta han trabajado mis mejores hombres, espero que la cuides y hagas que florezca.

CRISTIANO: No te aflijas, reconozco tu dolor y sacrificio, y esta roca que me entregas será el emblema de la Vega Baja del Segura. ¡Viva Callosa!.

NARRADOR: En conmemoración de este acuerdo, y con el ánimo que sea duradero habrán días de celebraciones con innumerables espectáculos, admiremos uno de ellos.

En estos momentos se produce la entrada –pequeño desfile del bando cristiano- hasta las inmediaciones del Castillo.

Textos de D. Eleuterio Saura Meroño Dña. Rosa Mari Gálvez Hernández 2004

EMBAJADA MORA

TOMA DEL CASTILLO

Comienza la acción: Guarnición cristiana vigilada por un pequeño número de soldados.

NARRADOR: Situación de los hechos.

En 1243, el rey de la Taifa de Murcia, Ibn Hud Ibn Mardanish y el Infante D. Alfonso en nombre de su padre Fernando III el Santo de Castilla, firman el Tratado de Alcaraz que deja el reino murciano en régimen de protectorado, vasallo y tributario de Castilla. Una minoría de tropas castellanas y unos pocos colonos ocuparán pacíficamente las principales plazas del reino, incluidas Orihuela y Callosa. A la población musulmana se le respetan todos los derechos: religión, propiedades, leyes y costumbres, etc.

Al poco tiempo y por no existir estados fuertes islámicos que velaran por el cumplimiento de las condiciones del tratado de Alcaraz, las autoridades cristianas castellanas comienzan a cometer abusos sobre los musulmanes.
Confiscaciones de las tierras más fértiles.
Recortes en libertad del culto islámico.
Desplazamiento de los mudéjares hacia las tierras de secano y saladares.

En torno a 1264, los mudéjares del reino de Murcia se sublevan y el propio rey Ibn Hud Ibn Mardanish rechaza la tutela de Castilla y apoya la revuelta de las distintas plazas entre las que se encuentra la de Callosa.
La guarnición castellana de Callosa es atacada por los musulmanes callosinos que les arrebatarán el dominio de la fortaleza ocupando también las casas y tierras que los cristianos les habían usurpado.

1ª ESCARAMUZA: PEQUEÑA ESCARAMUZA DEL EJERCITO MUDEJAR ATACA EL CASTILLO. (Se retiran sin vencer, poniendo en alerta a la guarnición cristiana que se resguarda en el castillo).

APARECE EL REY MUDEJAR CON SU EJERCITO - COMIENZA LA DIALOGO DE LA EMBAJADA.

EMBAJADA MORA

MORO: ¡Cristianos! Ha llegado el fin de vuestro infausto dominio sobre esta feraz huerta de Callosa. Aprestaos a entregar la Plaza a sus legítimos dueños los Moriscos, que durante siglos han regado con su sudor estas tierras.

CRISTIANO: ¿Con qué derecho te crees, vil infiel a romper lo acordado en el tratado del Alcaraz con el Rey Alfonso, por el que los cristianos tomamos el protectorado de estas tierras?.

MORO: ¿Y tu me lo preguntas? La noble población morisca de callosa acogió a vuestra guarnición y a los pocos colonos cristianos que llegaron con recelo pero con respeto. Os sustentamos con nuestro trabajo y víveres, sacados al amparo de sus fértiles moreras y disfrutasteis de los frutos de la vega de nuestra amada Callosa.

CRISTIANO: ¿No estaba eso escrito en el tratado que dices respetar? ¿A qué viene entonces toda esta gente en armas contra los que defendemos la Cruz?

MORO: Nos prometisteis respetar a los callosinos creyentes del Corán y fieles a la fe de Mahoma y enseñarla a nuestros hijos. También prometisteis mantener nuestras propiedades, tanto de casas como de huertas, que cada clan morisco podríamos vivir a las orillas de las Azarbes construidas con sudor. También que podríamos ir y venir libremente por el camino de Orihuela, por la sierra, cazar patos en el marjal y visitar a nuestros parientes de Cox o Albatera.

CRISTIANO: ¿Acaso no lo respetamos casi todo? ¿Es qué creíais que solo vosotros teníais derecho a disfrutar de esta tierra?

MORO: ¡Mientes! Y por eso lucharemos y os expulsaremos, por estar llenos de palabras falsas. Poco a poco y con turbias maneras comenzasteis a poner trabas a nuestra Fe, a relegarnos a las tierras más yermas de las faldas de la sierra y del entorno del marjal Nos despojasteis del oasis que era nuestro palmeral, entre la sierra y el camino de Orihuela, repleto de esbeltas palmas traídas de Siria por nuestros antepasados. No contentos con ello doblasteis tributos y ofensas, pasando a ser siervos y esclavos, incumpliendo totalmente lo pactado. Muchos no lo han soportado y han abandonado su querida callosa marchando con dolor a tierras de Jaén y Granada. Pero somos suficientes y bien armados de valor y fe para acabar con vosotros.

(SEÑAL DEL REY MORO PARA QUE LAS TROPAS SE PREPAREN PARA LA LUCHA).

MORO: ¡Por Alá! Ataquemos esta altanera fortaleza, del tiempo de los califas Cordobeses. Sólo tenemos una alternativa: ¡Morir o perder la libertad!

(LUCHA DE LOS DOS EJERCITOS, LOS MOROS VENCEN A LOS CRISTIANOS, EL REY CRISTIANO ACORRALADO POR LOS INVASORES. EL REY MORO DICE:

MORO: No os resistáis más y deponed las armas, entregadme la guarnición.

CRISTIANO: ¡Habéis perdido el juicio! Pronto seréis castigados por los monarcas cristianos.

MORO: ¡Es vuestro fin cristiano! Por todos los caminos llegan las noticias: desde Orihuela, Catral, Murcia... sabed que el Caudillo Ibn Nasr ha roto los pactos de vasallaje con el Rey Alfonso y hace un llamamiento a todos los Mahometanos del segura a tomar las armas y Acabar con la tiranía de los invasores cristianos. ¡Ibn Hud manda de nuevo en la capital del reino del segura! ¡Sigamos su camino!.

(LOS CRISTIANOS SE MARCHAN DERROTADOS, ALGUNOS SON HECHOS PRISIONEROS)

MORO: Hoy movidos por la fe y el amor a callosa, hija de la sierra y de los huertos, hemos tomado su fortaleza y vuelto a tomar el control de tierras y hombres. Todos nos unimos a la fiesta y los musulmanes callosinos salen al encuentro de los felices vecinos que han hecho lo mismo en las fortalezas de Cox y Orihuela ¡Alá es grande!.

NARRADOR: En honor al Rey Mudéjar Ibn Hud Ibn Mardanish, la población presta pleitesía a su libertador ofreciendo festejos y bailes.

Textos de D. Eleuterio Saura Meroño
Dña. Rosa Mari Gálvez Hernández
2004

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