![]() |
El
Colegio Jesuita |
Por Real Orden de 11 de marzo de 1864, el Estado cede al Obispado de Orihuela
"el edificio Convento de Santo Domingo, declarado monumento artístico,
tanto para su conservación como para establecimiento de Padres Escolapios,
Casa de Misión y de corrección". A pesar del mandato anterior
el Gobernador Civil se resistía a su entrega y de nuevo, por Real Orden
de 10 de mayo de 1865, se aprueba la cesión de Santo Domingo a la Mitra.
La entrega del edificio se retrasó hasta el 17 de octubre de 1867, y
no se establecerían los Escolapios sino los jesuitas. A raíz de
un novenario predicado en 1867 por el P. Joaquín Suárez, en la
iglesia de las Salesas, estableció contactos el obispo Cubero con el
Provincial de Aragón de la Compañía de Jesús. Se
llegó al acuerdo de crear un colegio de segunda enseñanza, bajo
el patrocinio de San Estanislao. Instalados en Orihuela y preparando la apertura
del centro se produce la revolución de 1868, que ocasiona la expulsión
y extrañamiento de los jesuitas. De nuevo regresan a Orihuela el 13 de
febrero de 1872, y comienzan las clases el 16 de septiembre de ese mismo año.
Restablecida la enseñanza,
por la prestigiosa Compañía de Jesús, el centro comienza
una nueva etapa docente con el título de Colegio de Santo Domingo. La
entusiasta acogida de la población oriolana, que envía a sus hijos
a estudiar en él; la instalación de un magnífico internado,
que atraerá alumnado de poblaciones cercanas o muy alejadas; la posibilidad
de estudio que proporcionó incluso a los desfavorecidos económicamente
-caso de Miguel Hernández-, hacen que el Colegio sea muy querido en la
población. Los Jesuitas fundan numerosas congregaciones religiosas, con
los títulos de Hijas de María, San Luis Gonzaga, San Estanislao
de Kostka y otras que favorecen enormemente el fervor religioso de los jóvenes.
También la cultura se beneficia del establecimiento gracias a los actos
académicos que se celebraban; e incluso con la estancia del P. Julio
Furgús y las excavaciones arqueológicas que realiza en Orihuela,
consiguen la creación de un "Museo de Antigüedades".
En 1922, al cumplirse el cincuentenario del establecimiento, se celebran unas
magníficas fiestas conmemorativas que narra el escritor Joaquín
Belda en su novela "Las bodas de Oro de mi Colegio". El establecimiento
de una "Asociación de Antiguos Alumnos" produce una gran relación
entre ellos, e incluso publican una revista de gran calidad.
El establecimiento de la República,
en 1931, y la expulsión de los jesuitas interfiere nuevamente la enseñanza
en Santo Domingo. El edificio es incautado otra vez por el Estado, que equivocadamente
lo cree perteneciente a la Compañía, y se establece un Instituto.
El Obispado de Orihuela reclama su propiedad y en octubre de 1935 el Ministerio
de Hacienda ordena su devolución. Con motivo de la Guerra Civil el Colegio
se destina a Academia de Carabineros, sufriendo importantes destrozos en su
iglesia. Acabada la contienda vuelve a instalarse en él la Compañía
de Jesús. Se reanudan las clases y otra vez se produce una notable afluencia
de alumnos. En 1948 se rumorea el traslado de los jesuitas a la ciudad de Alicante,
produciéndose un gran revuelo en Orihuela; incluso el Ayuntamiento se
dirige al General de la Orden, en Roma, que contesta desmintiendo el hecho "ya
que la Compañía no piensa ahora en dejar ese Colegio y abandonar
a Orihuela".