Requisitos

 

Requisitos

Variación en las habilidades para el teletrabajo

         §Atributos personales

         §Competencias para el teletrabajo:

         - Competencias tecnológicas

         - Competencias de autogestión del trabajo

         - Competencias de comunicación no presencial.

         §Condiciones ambientales para el teletrabajo en el domicilio.

         §Perfil profesional según sector de actividad

Requisitos

Además de una cualificación específica o especialización profesional sólida, teletrabajar requiere un conjunto de competencias transferibles y versátiles de carácter amplio. El intento de dibujar el retrato del “teletrabajador ideal” supone enunciar y clasificar una serie de indicadores relacionados fundamentalmente con la capacidad de la persona para adaptarse a los nuevos modos de trabajar basados en el uso de redes digitales y de autogestión del trabajo.

Modelo presencial clásico

Modelo de teletrabajo

Habilidad para operar en un entorno en mayor o menor grado definido y estable.

Conocimiento de sistemas particulares orientados hacia la realización de tareas.

Capacidad para tratar con procesos de trabajo claros y concretos.

 

Habilidad para trabajar en un entorno de trabajo “tutelado” (control externo).

Priman las tres P: Puntualidad, Permanencia y Presencia

Trabajo individual o en equipo en un entorno presencial.

Necesidad de uso de TICs, a veces sólo como “valor añadido”

Habilidades de interacción “cara-a-cara”

Habilidad para operar en horizontes limitados horaria y geográficamente.

Actualización ocasional en centros de formación. Aprendizaje informal en el puesto de trabajo.

Competencia enseñada.

Vida laboral y privada diferenciada.

Habilidad para operar en un entorno siempre cambiante y no siempre definido.

Capacidad de comprender sistemas y procesos de trabajo y realización de tareas diversos.

Capacidad para tratar con procesos de trabajo múltiples y diferentes.

Habilidad para asumir responsabilidades y decisiones en un entorno de trabajo “autogestionado” (control interno).

Lo importante es la calidad del resultado y el cumplimiento de plazos.

Trabajo a distancia, individual con necesidad de coordinación en equipos distribuidos.

Uso de Tics como herramienta ineludible e imprescindible.

Habilidades de interacción mediante TICs.

Habilidad para operar en horizontes en expansión geográfica y horaria.

Frecuentes actualización y renovación de competencias. Auto estudio y formación abierta y distancia.

Competencia auto-aprendida. Autodidáctica.

Capacidad de delimitar vida laboral y privada.

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Variación en las habilidades para el teletrabajo

A partir de estas consideraciones, podríamos definir el perfil para el teletrabajo como un conjunto de características personales y de competencias profesionales que, junto a unas condiciones ambientales adecuadas, va a permitir que el proceso de cambio de actitudes y de hábitos de trabajo se modifique y evolucione, para que el trabajador se adapte con éxito a la nueva modalidad de trabajo.

En el estudio anteriormente citado, Mikel Inglés y Teresa Puig, construyen un “núcleo de competencias clave del teletrabajador” que agrupan en torno a tres categorías que se corresponden a su vez con tres factores diferenciales del teletrabajo:

  • “Competencias técnicas” Þ Uso de TICs
  • “Competencias de organización” Þ Trabajo que se valora por resultados
  • “Competencias relacionales” Þ Trabajo en solitario pero conectado con clientes, jefes o colegas mediante redes digitales (trabajo “enredado”).

Desde esta perspectiva, se entiende, que si una persona opta voluntariamente por esta nueva modalidad de trabajo, tendrá unas ciertas garantías de éxito como teletrabajador si -además de una cualificación profesional acorde con las exigencias del mercado laboral- cuenta con unas competencias técnicas, organizativas y de comunicación interpersonal idóneas, dispone de algunos atributos personales sólidos para enfrentarse al cambio, y le acompañan unas condiciones sociales y familiares favorables.

En un esfuerzo de categorización, las competencias y atributos que configuran el perfil de un teletrabajador pueden agruparse en cuatro ámbitos o “subperfiles”:

§         Atributos personales

§         Competencias para el teletrabajo:

·         tecnológicas

·         de autogestión del trabajo

·         de comunicación no presencial.

§         Condiciones ambientales para el teletrabajo en el domicilio.

§         Perfil profesional según sector de actividad

No puede hablarse de necesidades únicas y homogéneas de formación para el teletrabajo dado que varían en función de las modalidades, de la situación laboral y circunstancias personales de los teletrabajadores y de las tareas o servicios profesionales a desarrollar. Es por ello que no resulta aconsejable estandarizar los objetivos y la metodología de la formación para el teletrabajo.

El análisis detallado de cada “subperfil” para el teletrabajo constituye la base para fijar criterios de selección de teletrabajadores y para diseñar una formación “a la medida” de cada caso.

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§         Atributos personales del teletrabajador

Conjunto de disposiciones y capacidades personales favorables para la realización del trabajo a distancia, y propios de una persona con cualidades de emprendedor. En el caso del teletrabajador por cuenta propia muchas de estas características adquieren especial relevancia. Se trata de un conjunto de cualidades personales que son difíciles de evaluar si no es a través de un periodo de prueba y entrenamiento como teletrabajador. La formación para el teletrabajo debe potenciar en el participante una autorreflexión sobre sus propias cualidades e incidir en enfoques positivos de aproximación al entorno social y laboral. A saber:

- Autoestima elevada: imagen positiva de uno mismo en cuanto a las propias capacidades, habilidades, conocimientos y actitudes de vida.

- Automotivación: tolerancia a la soledad y capacidad para estudiar y trabajar sin controles externos, y sin necesidad de estímulo o reconocimiento permanente.

- Autodisciplina y sistematización: equilibrio en la distribución del tiempo de trabajo y de ocio. En palabras de la Fundación Europea para las Condiciones de Vida y de Trabajo5: “es importante destacar que el teletrabajo requiere un alto grado de disciplina personal. No se puede generalizar que esto se adecué la personalidad o situaciones personales de todos”

- Capacidad de reflexión y autocrítica (autoevaluación) en relación a las propias habilidades, limitaciones, intereses y posibilidades personales.

- Constancia: capacidad para perseverar en las propias intenciones y finalizar las tareas iniciadas.

- Capacidad de autocontrol: control de ansiedad y tolerancia a la frustración ante situaciones problemáticas o conflictivas, puntas de trabajo, periodos de menor actividad laboral.

- Actitud proactiva: capacidad de resolución de conflictos o dificultades articulando recursos y soluciones de manera nueva.

- Actitud positiva ante el cambio y la innovación: bajos niveles de resistencia al cambio.

- Actitud colaborativa para participar e integrarse en un equipo de teletrabajadores (telecentro) o en proyectos de grupo definidos por clientes.

- Receptividad y capacidad de escucha.

- Afán de superación para afrontar en solitario el trabajo con criterios de calidad y para mejorar la proyección profesional.

- Capacidad de iniciativa para proponer, introducir u organizar cualquier acción o proyecto laboral propio.

- Actitudes favorables hacia la teleformación y la formación continua:

- Valorar la necesidad de aprender de manera continua a lo largo del desarrollo profesional.

- Capacidad y flexibilidad para aprender y transferir el conocimiento al trabajo.

- Capacidad de autoestudio: capacidad o experiencia previa para aprender en solitario y en modalidad a distancia.

- Actitud favorable hacia la reflexión en grupo, para intercambiar información en grupos virtuales.

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§         Competencias para el teletrabajo

Conjunto de habilidades que requiere la modalidad de trabajo a distancia. Habilidades que se adquieren a través de la formación y/o de la experiencia laboral y entre las que se incluyen las competencias tecnológicas centradas en el dominio de herramientas telemáticas y de gestión de la información, así como un conjunto de habilidades de comunicación no presencial, y de organización, planificación y control del propio trabajo.

En el escenario de la “sociedad de la información”, estas competencias para el trabajo autogestionado y “autoresponsable” en redes de información son cada vez más importantes pero si se desea teletrabajar bien, se trata de competencias ineludibles.

Las acciones de formación han de adaptarse al nivel de partida de los posibles teletrabajadores e incidir fundamentalmente en esta categoría de habilidades.

Veamos a continuación los tres ámbitos de competencias para el teletrabajo:

Actitud favorable hacia la tecnología, y dominio de determinadas competencias técnicas necesarias para entender y aplicar correctamente las tecnologías de la información y la comunicación (TICs).

- Actitud positiva ante el uso de TICs, que están en permanente evolución.

- Dominio de herramientas de ofimática básica: sistemas operativos y programas de hoja de cálculo, tratamiento de textos y bases de datos.

- Capacidad de resolver incidencias técnicas con el equipamiento informático: instalación y configuración de periféricos (impresora...), instalación de software...

- Cultura telemática amplia:

- Dominio de herramientas telemáticas: correo electrónico, mensajería de grupo, FTP, foros, news, listservers, navegación Web, canales de conversación, acceso remoto a BBDD, videoconferencia...

- Capacidad para instalar, configurar y actualizar programas clientes de herramientas telemáticas.

- Dominio de aplicaciones informáticas específicas o “avanzadas”, en función de las necesidades específicas del puesto de trabajo o sector de actividad del teletrabajador.

El teletrabajador ha de ser capaz de controlar, organizar y planificar de manera autónoma la cantidad y calidad de su trabajo, así como el tiempo y ritmo de dedicación al mismo.

El teletrabajo implica pasar de un entorno con controles externos a un entorno de autogestión en el que de forma autónoma el teletrabajador ha de ser capaz de adoptar mecanismos y estrategias para:

- Definición y priorización de objetivos y tareas.

- Planificación de tareas detallada y realista.

- Autogestión del tiempo.

- Autorregulación.

- Autocontrol de calidad del trabajo.

- Integración en equipos de trabajo distribuidos.

- Elaboración y seguimiento de presupuestos y proyectos.

La atención al cliente y el trabajo distribuido, en equipos virtuales exige al teletrabajador el dominio de una serie de habilidades de comunicación no presencial.

- Comunicación telefónica: transmisión correcta de mensajes, capacidad de escucha y de dar respuesta adecuada al interlocutor.

- Comunicación escrita:

- Redacción inteligible y sin incorrecciones ortográficas y de presentación.

- Capacidad de expresar por escrito ideas, dudas, aclaraciones (mensajes electrónicos, fax).

- Presentación y estructuración correcta de presupuestos, redacción de informes, elaboración de proyectos, cartas de presentación...

- Técnicas de negociación con el cliente: de presupuestos, recursos necesarios, plazos y calidades del servicio. Definición adecuada de compromisos del cliente y teletrabajador.

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§         Condiciones ambientales para el teletrabajo en el domicilio

El domicilio, el puesto de teletrabajo y el entorno socio-familiar han de reunir unas condiciones óptimas que favorezcan el desarrollo de la actividad del teletrabajador. Si bien referidas al ámbito de la teleformación, en un estudio de Fundesco se destaca la importancia de este conjunto de condiciones ambientales, al que denominaron “perfil de residencia o hábitat”: “No debemos olvidar que cuando hablamos de teleformación, el aula es una habitación del domicilio en la mayoría de las situaciones. Las posibles barreras a vencer, tales cómo la relación laboral o familiar o los hábitos de salidas, marcan este perfil de una forma lateral pero muy importante, ya que puede ser un gran condicionante incluso cumpliendo con los requisitos de los otros perfiles”.

En opinión de la Fundación Europea para las Condiciones de Vida y de Trabajo: “Uno de los ingredientes del teletrabajo es tener la habilidad para crear una barrera entre el trabajo y vida doméstica. El mejor modo para ello es tener un espacio de trabajo aislado del resto de la casa, preferiblemente una habitación independiente en la que se pueda cerrar una puerta cuando se necesita evitar interrupciones no deseadas. Para asegurar la productividad, diariamente se deben fijar pausas y los objetivos y tareas. En el extremo opuesto, algunos trabajadores pueden llegar a ser adictos al trabajo (“workalcoholic”) debido a una falta de separación entre el lugar de trabajo y la casa. Es igualmente importante ser capaz de desconectar.”

En el caso de colectivo de teletrabajadores con discapacidad es esencial asesorar particularmente a cada persona para la adaptación y habilitación del equipamiento informático según actividad profesional y minusvalía. La formación ha de incidir particularmente en los criterios de salud e higiene laboral, ergonomía y adaptación hombre-puesto.

Destaquemos las condiciones ambientales que favorecen al teletrabajador:

- Ambiente familiar de apoyo y no “perturbador”

Como señala Ortiz Chaparro  “la primera cuestión aquí es saber si el teletrabajador puede llegar a establecer una relación de trabajo satisfactoria con su familia en casa”.

Por su parte, la Fundación Europea para las Condiciones de Vida y de Trabajo matiza: “Es necesario fijar reglas claras en relación con la familia y los vecinos. Este aspecto es especialmente importante con los niños pequeños. El teletrabajo no es un sustituto para el cuidado y la atención de niños o de personas mayores”.

Los telecentros o los centros de teletrabajo compartidos de ámbito local han de facilitar servicios de guardería y servicios de atención en el domicilio para personas al cargo de teletrabajadores y teletrabajadoras.

- Entorno de trabajo y de estudio adecuado:

- Disponibilidad de un espacio fijo en el domicilio.

- Privacidad y tranquilidad: espacio independiente de la vida doméstica.

- Espacio y mobiliario suficiente en función de la actividad a desarrollar

- Condiciones ambientales confortables, en cuanto a ruido, temperatura, humedad, ventilación e iluminación.

- Suficiente potencia y conexiones eléctricas en función del equipamiento informático a utilizar.

- Acceso adecuado a las tecnologías:

- Calidad y rapidez de las comunicaciones: es recomendable disponer de una línea de acceso básico RDSI, acceso a Internet con PSI rápido con un ancho de banda amplio.

- No compartir teléfono con la línea para uso doméstico y familiar.

- Disponer de un segundo buzón e-mail de seguridad.

- Disponer de asistencia técnica rápida y eficaz, tanto para resolver problemas de conectividad y de software, como asistencia técnica para problemas de hardware y periféricos.

- En el caso de personas con discapacidad, habrá que tener en cuenta que el teletrabajador disponga de:

- Mobiliario adaptado según minusvalía.

- Software y hardware adaptado.

La mayoría de las personas con discapacidad física no requieren adaptaciones en su equipamiento informático, si ello fuera necesario ha de hacerse análisis particularizado. Las tecnologías “asistidas” cada vez imponen menos límites para ello.

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§         Perfil profesional según sector de actividad

El perfil profesional es el marco de referencia que delimita la competencia profesional de la persona. Lo componen un conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y aptitudes -adquiridos a través de procesos formativos o de la experiencia laboral- que permiten ejercer eficazmente una profesión.

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